Perforar o taladrar azulejos es una de las tareas de bricolaje que más errores provoca cuando no se utiliza la herramienta adecuada o la técnica correcta. Elegir una broca para azulejos incorrecta, activar la función de percusión o aplicar demasiada presión puede agrietar la pieza en cuestión de segundos. La buena noticia es que, utilizando la broca adecuada y siguiendo el procedimiento correcto, es posible conseguir un resultado limpio y preciso, incluso en porcelánicos de alta dureza.
Cómo elegir la broca adecuada según el tipo de azulejo
Elegir la broca para azulejos adecuada es el factor más importante para evitar que la pieza se rompa. Cada material requiere una herramienta específica. Utilizar una broca convencional para hormigón sobre un porcelánico de masa coloreada apenas rayará la superficie y acabará deteriorando la broca rápidamente.
| Tipo de azulejo | Dureza | Broca recomendada | Percusión |
|---|---|---|---|
| Azulejo cerámico de pasta blanca | Baja | Broca para hormigón con punta de carburo | No |
| Gres porcelánico esmaltado | Media-Alta | Broca de carburo especial para cerámica | No |
| Porcelánico de masa coloreada | Muy alta | Broca o corona diamantada | No |
| Piedra natural (mármol, travertino) | Variable | Broca diamantada | No |
| Zellige y cerámica artesanal | Baja (esmalte delicado) | Broca de carburo a muy baja velocidad | No |
Si no sabes qué tipo de revestimiento tienes instalado, golpea suavemente la superficie con una moneda. Un sonido hueco suele indicar un azulejo cerámico tradicional, mientras que un sonido más sólido y apagado suele corresponder a un porcelánico. En la mayoría de baños renovados en los últimos años es habitual encontrar azulejos porcelánicos para baño, ya sean esmaltados o de masa coloreada.
Si conservas la ficha técnica del fabricante, podrás identificar fácilmente el material mediante su clasificación PEI o su dureza en la escala Mohs.
También conviene tener en cuenta el coste de la herramienta. Una broca diamantada de calidad suele costar entre 15 y 50 euros. Si únicamente necesitas realizar uno o dos agujeros, merece la pena valorar si el coste de la broca es inferior al riesgo de romper una baldosa difícil de sustituir.
Preparación antes de perforar el azulejo
Comprueba que el azulejo esté correctamente colocado
Antes de comenzar, golpea ligeramente la zona con el mango de un destornillador. Si el sonido es hueco, significa que el adhesivo no ha cubierto correctamente toda la superficie y existe un mayor riesgo de rotura durante la perforación. En zonas húmedas, como duchas o baños, una pequeña fisura puede permitir la entrada de agua y provocar daños ocultos tras el revestimiento.
Marca correctamente el punto de perforación
Coloca un trozo de cinta de carrocero justo donde vayas a realizar el agujero y marca el punto con un lápiz. La cinta proporciona una superficie ligeramente rugosa que evita que la broca resbale sobre el esmalte durante los primeros segundos de perforación. Sin este pequeño truco, la broca puede desplazarse fácilmente y rayar el azulejo.
Desactiva siempre la función de percusión
Esta es probablemente la norma más importante. La mayoría de los taladros incorporan el modo de percusión activado para perforar hormigón o ladrillo. Si intentas perforar un azulejo con esta función activada, las vibraciones romperán la pieza casi de inmediato.
Comprueba dos veces que la percusión está desactivada antes de comenzar. Solo debe volver a activarse cuando hayas atravesado completamente el azulejo y vayas a perforar el soporte, siempre que éste sea de hormigón o ladrillo.
Cómo perforar un azulejo paso a paso
El procedimiento es prácticamente idéntico para cualquier tipo de revestimiento. Lo único que cambia es la velocidad de perforación y la necesidad de refrigerar la broca en materiales muy duros.
- Empieza a baja velocidad. Coloca la broca completamente perpendicular a la superficie y comienza girando muy despacio para crear una pequeña marca sobre el esmalte. Estos primeros segundos determinarán la precisión del agujero.
- Aumenta progresivamente la velocidad. Una vez que la broca ya está guiada por la pequeña hendidura inicial, puedes incrementar ligeramente las revoluciones. No ejerzas demasiada presión; es la broca la que debe cortar el material, no la fuerza aplicada.
- Refrigera la broca en porcelánicos y piedra natural. Estos materiales generan mucho calor por fricción. Pulveriza un poco de agua cada 10 o 15 segundos para evitar el sobrecalentamiento. Si la broca empieza a humear o cambia de color por la temperatura, detente inmediatamente y deja que se enfríe.
- Una vez atravesado el azulejo. Cuando notes que la resistencia disminuye, significa que ya has atravesado la baldosa. Retira el polvo generado y cambia la broca por otra adecuada al material del soporte (yeso laminado, hormigón, ladrillo, etc.).
En piezas especialmente gruesas puede resultar útil perforar hasta aproximadamente la mitad del espesor por un lado y terminar el agujero desde la parte posterior. De esta manera se reducen considerablemente las posibilidades de que aparezcan desconchones en la salida de la broca.